CRONICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA

(actualización)

 

Finalmente, con una lentitud desesperante, la ONPE (Oficina Nacional de Procesos Electorales) está terminando el conteo de votos de las últimas elecciones presidenciales en el Perú. Cuando se hayan dado los resultados al 100%  confirmaremos, una vez más, la extraña vocación por el masoquismo, por el látigo, por el sufrimiento y el auto engaño que tenemos los peruanos. Tenían Ollanta Humala y Alan García las suficientes credenciales políticas y democráticas para luchar por la presidencia?. No lo creo. El primero es una incógnita, una ideología basada en el rechazo y el odio, que nos alinearía con presidentes tan impresentables como Hugo Chávez y con dictadores como Fidel Castro. Sé que hay mucha gente a la cual esta opinión puede parecerle demasiado dura, pero no existen dictadores buenos y dictadores malos, todos son malos porque todo lo glorioso y aparentemente justificado de una revolución se pierde para siempre dónde no hay libertad. El ser humano no es humano si no tiene libertad para elegir, pues se convierte en prisionero de un sistema, probablemente lleno de buenas intenciones, pero de buenas intenciones esta asfaltado el infierno, dicen.

Y del señor García qué podemos decir? Mucho, muchísimo, y casi todo negativo, porque gobernó nuestro país desde el año 1985 al 1990 y fue conciente o inconcientemente el creador del fenómeno Fujimori. Fue el presidente que nos obligaba a madrugar para poder conseguir arroz, azúcar, gas o cualquiera de esas cosas que nos diferenciaban de una tribu africana.  Estas cosas, recuerdo, muchas veces se vendían en los municipios distritales y había que dormir toda la noche a la intemperie para conseguir uno o dos kilos por persona. Yo lo hice varias veces. Recuerdo el pan popular, las campañas para hacernos creer que las cosas cambiarían, y todo cambió, si, pero para peor.  Mientras el gobierno aprista se repartía el poder con unas ansías que ni el conde Drácula tenía por la sangre, el país se desangró económicamente, y aquellos años de pesadilla terminaron como una película de terror. La inflación alcanzó niveles históricos, mundialmente famosos porque ni Europa después de la segunda guerra mundial, totalmente devastada, llegó a tenerlas. Pero así somos los peruanos, tan dados a romper barreras, pero casi siempre para cosas que no le sirven a nadie. Estoy seguro de que estarán como datos anecdóticos en algunos libros y tratados sobre economía: la economía de la estupidez. Conozco a muchas personas honestas que padecieron las consecuencias de todas estas cosas y me imagino que no las habrán olvidado, porque estarían decepcionando a la especie humana.

Ahora vendrá la oportunidad de los debates. Probablemente mucha gente preferirá votar por García porque Humala les parece demasiado autoritario. Además es cholo, que horror. No vaya ser que cambie el color del uniforme escolar único por uno de color caqui y nos obligue a cantar diariamente el himno nacional y a pisar la bandera de Chile. Estoy seguro de que en un debate el señor García se impondrá largamente porque es uno de esos líderes políticos dotados para hablar magníficamente pero al mismo tiempo para no decir nada. Un encantador de serpientes nato, tocará las fibras más sensibles del inconciente colectivo, nos hará llorar y sacar nuestros pañuelos blancos, pero en el fondo no nos habrá dicho gran cosa porque no tiene nada que decir. Siempre habló así hasta para justificar los peores errores de su gobierno y no se le vio nunca demasiado arrepentido. O tal vez lo veamos cantando algún vals criollo, o lo veamos montado en un tanque, un avión o en una bicicleta.  Tiene, eso si, una seguridad digna de mejores causas.

Recuerdo cuando trabajaba de operador informático en las elecciones del año 1990 y los candidatos apristas fueron los únicos que se atrevieron a ofrecernos dinero a cambio de favorecerlos en los resultados. Nos ofrecieron mujeres, trabajo y muchas otras cosas, pero cuado se dieron cuenta de que con nosotros perdían el tiempo, se dedicaron a atacarnos, a insultarnos por la calle, amenazaron con denunciarnos, pero sólo eran palabras, porque no hay partido político más peruano que el Partido Aprista, porque normalmente todo lo que dice queda en palabras, vanas, superficiales, calculadas. Regresará la leche ENCI y esa capacidad tan auténticamente irracional para denunciar al mercado, la empresa privada, el Banco Mundial y el FMI, mientras todos los apristas en cargos de poder se han asegurado su futuro?. Huirá nuevamente el señor García lanzando absurdas acusaciones de persecución y cosas por el estilo, esperando una nueva prescripción a sus delitos, después de una nueva debacle, a Colombia y luego a Francia?. Lugares donde nunca justificó de qué vivía. Pero vivía muy bien de eso no hay la menor duda! Abandonará su país, al que dice tanto querer, pero al que sin embargo con los hechos demostró despreciar, cuando nuevamente pretenda establecer un gobierno basado en la improvisación, el compadrazgo, el tarjetazo, en el por supuesto que si hermanito? Escucharemos nuevamente a un ministro aprista de economía decir que la inflación real es la “inflación neta”?. Digno de un premio Nobel: técnicas autodidactas para destruir un país en 90 días, sin remordimiento pero con mucho dinero en los bolsillos. Hay gente que sostiene que durante el período aprista “había dinero” y es verdad. Había dinero pero no te servía para nada. Eramos los millonarios (porque cargábamos millones) más pobres del mundo. Algo así como salir a comprar  con los billetes del monopolio. Y el dólar MUC?.

Adivinar el futuro es tarea imposible, pero no tengo muchas esperanzas de que las cosas cambien para mejor en el Perú en los próximos años y esa certeza se me queda clavada en el corazón. Estoy demasiado harto de escoger siempre entre lo peor... y lo peor, como si la democracia sirviera simplemente para reafirmar nuestros errores para poco tiempo después renegar amargamente de dicho sistema cuando la verdad, siempre, es que la democracia es la mejor forma de gobierno posible, pues depende de los seres humanos que la aplican. Cuando criterios tan infantiles como pretender culpar a la democracia se escuchan por avenidas y plazas, normalmente meses después de una nueva elección presidencial, lo que en realidad esconden es la incapacidad para reconocer el hecho de que fuimos nosotros los que colocamos a toda esa gente en el poder. De sus desiciones acertadas o desacertadas dependieron siempre tu futuro, el de tu familia y de la mía. Siempre parecemos olvidar este hecho o simplemente no lo tomamos en cuenta. La vida y sus infinitas posibilidades no está hecha para distraídos ni para estúpidos y como el universo siempre apoya nuestras desiciones, cuando nos equivocamos simplemente dice: Así Sea.

Espero equivocarme, por supuesto, y deseo que quien termine colocándose la banda presidencial, la mañana del día 28 de Julio, sea merecedor de un país con tantas posibilidades, con gente tan buena, como es el Perú.

 

Oswaldo Rocha

 

Zaragoza, España, abril del 2006.

 

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