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EN PECADO CONCEBIDO
Hace unos días una amiga nos contaba entusiasmada que quería realizar un viaje a Jerusalén y otros lugares considerados “santos”. El viaje estaba organizado por una organización católica. Todo iba bien hasta que descubrieron que vivía con un hombre con el cual no estaba casado, lo cual, automáticamente, como si por Divino Decreto se tratara, la colocaba en una situación de vida en “pecado”.
He buscado el significado de tan terrible palabra y esto es lo que he encontrado en el diccionario:
1.- Transgresión voluntaria de preceptos religiosos.
Si esto es así me declaro un pecador empedernido. En el libro “Niños Indigo y Cristal: Preguntas y Respuestas” de la editorial argentina KIER comienzo haciendo una explicación entre lo que considero religioso y espiritual. Me reafirmo categóricamente. Eso de precepto religioso me suena igual que decir “cadenas que atan tu propia libertad de pensar y de sentir por ti mismo”.
Pecado es una palabra que viene utilizándose por cientos de años. Pecado original es la infantil interpretación que se ha hecho de la caída del hombre. Es más, muchas veces se ha culpado directamente a la mujer de ser la culpable de dicho pecado y posterior caída. Una entidad tan siniestra, para la organización eclesiástica, no merecía ni tener alma, como se creía hasta hace algún tiempo. No quiero dejar de mencionar que esta misoginia no es exclusiva del catolicismo, la religión musulmana y la hebrea lo son tanto o más.
Ha sido, precisamente, la Iglesia Católica la que ha instalado el concepto de pecado en la mente universal, contaminando la psique de todas las personas que han crecido influenciadas por la doctrina católica. Esta manera reduccionista, estúpida y totalmente interesada, no tiene ninguna justificación pues la Iglesia como organización ha sido (y es) una de las más pecadoras que existe. Ha sido responsable de la locura de la Inquisición, en donde se encontraba la verdad a través de la tortura y finalmente de la muerte en la hoguera. No fue lo suficientemente valiente para denunciar los asesinatos nazis y ha estado y está llena de pederastas. Y una organización de este tipo, armada de dogmas y manchada de sangre inocente pretende saber y señalar con el dedo y determinar quién es y quién no es pecador?.
La Iglesia ha desarrollado una teología bastante enfermiza en su opinión sobre el cuerpo y sobre el sexo, pero sobretodo hacia la mujer, a la que desprecia profundamente. San Agustín decía que "Nada hay tan poderoso para envilecer el espíritu de un hombre como las caricias de una mujer". Por su parte, San Pablo afirmaba: Es bueno para el hombre abstenerse de mujer. Y Santo Tomás: La mujer es un hombre malogrado. Un ser ocasional: sólo el hombre ha sido creado a imagen de Dios. Para terminar, Tertuliano: Mujer, eres la puerta del diablo. Por tu culpa el hijo de Dios tuvo que morir. Deberías ir vestida de luto y con harapos. Opiniones totalmente resentidas y dignas de un análisis psiquiátrico con electroshock incluido. Para estos individuos, la mujer es la gran “tentadora” cuando en realidad es un ser maravilloso y todos estos señores deberían recordar que por una vagina vinieron al mundo. El contacto físico se ve como algo impuro, cuando no tiene nada de eso, pues un acto sexual entre un hombre y una mujer que se aman es una energía de bendición para Dios y para el mundo. Creo que en realidad la culpa, en parte, se debe a la imposición del celibato.
La Iglesia y el celibato siempre han estado en continuo conflicto. Desde un inicio existieron sacerdotes casados (inclusive existieron sacerdotisas) y sacerdotes célibes. El celibato se impone en el medioevo, lo cual demuestra que anteriormente los sacerdotes podían casarse libremente y tener hijos (y seguro que lo hacían mucho mejor y eran más felices). Que demuestra esto entonces, que miles de sacerdotes católicos durante cientos de años vivieron en pecado y transmitieron la doctrina desde su posición de pecadores?. La verdad es más obvia y más mundana: las propiedades de los sacerdotes fallecidos pasaban, como es lógico, a sus viudas y a sus hijos. La Iglesia, entonces, se quedaba sin nada. Por eso impusieron el celibato, para heredar las propiedades y riquezas de “sus” sacerdotes. Bastante edificante y espiritual verdad?.
Incluyo aquí la lista de los papas que estuvieron casados: San Pedro, Apóstol San Félix III 483-492 (2 hijos), San Hormidas 514-523 (1 hijo), San Silverio (Antonia) 536-537, Adriano II 867-872 (1 hija), Clemente IV 1265-1268 (2 hijas) Félix V 1439 1449 (1 hijo).
Si de pecado se trata, yo soy hijo del pecado. Mis padres se conocieron, sintieron el flechazo, hicieron el amor y me concibieron mucho antes de casarse. Nunca lo hicieron por el rito de la Iglesia Católica. Ni falta que les hacía! Ellos tenían algo más importante: su amor. Nací perfectamente sano, en perfectas condiciones físicas y mentales. No llevo inscrito en mi cuerpo ningún estigma que desde el cielo me hayan colocado con la palabra “pecador”. Soy y siempre me he sentido libre. Es decir, que de pecado nada, a Dios gracias. Nuevamente en mi experiencia y vida se manifestó la contradicción histórica y muchas veces histérica de la Iglesia Católica y su elefantiásica y absurda organización. Nuevamente lo que dicen y lo que hacen no va en la misma dirección. No se ha cumplido en mí y no se cumple en nadie, a no ser que esa palabra se instale en su mente y se sienta poseído de semejante estupidez.
Hay una oración a la virgen María que dice algo así como “sin pecado concebida”. Que aburrido suena! Además de ser absurda, suena a beata pasada de moda, esa que reza todo el día pero que juzga y condena y no aplica en su vida diaria ningún precepto “cristiano”. Debo decir que si María y su marido hacían el amor y tuvieron más hijos no los hace menos seres humanos, ni menos virtuosos, ni menos de nada.
El pecado existirá sólo para aquel que se lo crea. Pero en realidad no existe ni pecado original, ni pecado final, ni pecado intermedio. Es sólo un mecanismo utilizado con total intención para instalar, como si de un virus de computadora se tratara, el miedo en la mente de los hombres. Si existe pecado, entonces debe existir alguien que los pueda quitar, es decir ellos, los únicos autorizados para quitar pecados. Que conveniente!
La Iglesia siempre ha tenido la intención de tener controlado su “rebaño” (nunca mejor dicho) a través del miedo a ese Dios castigador que en realidad no castiga a nadie ya que es el hombre el que “cosecha lo que siembra”.
Jesús dijo: Te fijas en la paja del ojo ajeno y pierdes de vista la viga que llevas en tu propio ojo. Jesús dijo: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Jesús dijo: Sólo la verdad te hará libre.
Parece ser que la Iglesia, que sin las enseñanzas y ejemplo de Jesús no tendría razón de existir, ha sido la primera en olvidar estas simples enseñanzas. Yo diría más: Jesús nunca quiso crear una Iglesia. Nunca fue esa su intención. Esa es mi certeza y cada uno es libre y tiene el deber de encontrar la suya. Si Jesús viera en el monstruo en que se ha convertido la Iglesia que convocó cruzadas y asesinó en su nombre, el corazón se le encogería y lloraría desconsoladamente. Yo también lloro, no de rabia, sino de pena por la existencia de una organización tan absurda e hipócrita como ésta, por la cual siento profunda compasión.
Oswaldo Rocha
Zaragoza – Enero del 2007
Nota.- Amo profundamente a Jesucristo como maestro de vida y de verdad. Sus enseñanzas y su ejemplo de humanidad contienen la información y claves necesarias para que cada ser humano logre despertar su ser interior y crístico. No necesito de nadie más que de mí mismo ya que la única maestría que existe es conocerse a uno mismo, como lo hizo muy bien el maestro Jesús.
Nota 2.- No quiero ser injusto con todos los sacerdotes de todas las épocas que con su vida demostraron que se puede vivir cristianamente. He conocido sacerdotes extraordinarios, con un corazón de oro. El único problema era que pertenecían a una organización que muchas veces los limitaba, como si hacer el bien fuera algo que atentara contra la Iglesia.
Nota 3.- Nuestra amiga, finalmente, no pudo viajar. No la dejaron.
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