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CONCIENCIA INDIGO Y CRISTAL Y EL ENFRENTAMIENTO A LOS SISTEMAS DE PODER
De una manera lenta, no exenta de problemas y de opiniones encontradas, el tema de los niños índigo se ha establecido dentro del léxico de los ambientes en los que se discuten temas relacionados a la educación, las terapias alternativas y los temas espirituales.
Debemos suponer que siempre, sea en el ámbito en el que este tema es puesto sobre el tapete, se desea encontrar la verdad, o mejor dicho, dar argumentos sobre los cuales cada uno pueda llegar a sus propias conclusiones. Mucho se ha dicho y se ha discutido al respecto y sin embargo veo que aún se siguen utilizando los mismos términos (bastante manoseados), los mismos que, desde un principio, se presentaban como insolubles dentro del marco conceptual y mental de cada uno. Las típicas preguntas de aquel entonces se siguen haciendo el día de hoy. Si este tema es real, si existe o no, determinar cuántos niños son índigo, dar recetas para saber si nuestros hijos, nietos o alumnos lo son, todo ello no dejó nunca de estar presente en ningún lugar en donde se trataba este tema. A todo esto, ya con ingredientes controversiales, se han ido agregando otros como el de los Niños Cristal, Niños diamantinos* y cosas por el estilo. Al respecto, siempre he sostenido que, habiendo visto directamente a pequeños que manifestaban una conducta más pacífica, por ejemplo, es decir, que caían dentro de los parámetros que se conocen actualmente como “Cristal”, dichas maneras de desarrollarse en esta vida eran manifestaciones de la energía índigo en matices un poco más desarrollados. Lo sigo sosteniendo.
Si tomáramos conciencia de lo que se está discutiendo y reconociéramos que es imposible satisfacer las expectativas de todos, crédulos e incrédulos, crearíamos una plataforma a partir de la cual podríamos ir asumiendo una posición desde la cual podamos ir determinando que cosas pueden resultar verdaderas y cuales no. Para esto es necesario reconocer que no lo sabemos todo, que son más las dudas y los temores que las certezas respecto de este tema y todo lo que involucra.
El tema de los niños índigo empezó a discutirse, primero tímidamente, a principios de los años 80, pero no fue hasta la aparición del primer libro dedicado a este tema (el conocido Niños Indigo de Lee Carroll y Jan Tobber **) publicado en el año 2001 que su impacto fue bastante mayor. En habla castellana, el primer libro serio que trató este tema fue “Niños indigo: Guia para padres, terapeutas y educadores” de Nina Llinares (España). A lo largo de todos estos años no han cesado de aparecer publicaciones que tratan de arrojar más luz sobre este tema, pero como todo tema nuevo de carácter espiritual, en la mayoría de los casos han confundido más que aclarado.
El mundo y sus procesos van a un ritmo cada vez más acelerado. Si esto estuviera acompañado al mismo tiempo por la misma proporción de claridad, dicho proceso sería maravilloso. Sin embargo, de la misma manera que las cosas que se hacen y se dicen van a una velocidad inmensa, la lucidez en lo que se dice va en una dirección diferente. Detenerse un poco para recobrar la capacidad de observar, lograr una calma interna que nos permita bajarnos del tren de la velocidad y empezar a caminar gracias a nuestros propios pies es algo que cualquiera que quiera encontrar respuestas verdaderas necesitará hacer tarde o temprano.
Cada uno de nosotros se mueve dentro de un gran escenario donde se juegan muchos intereses. Económicos, políticos, religiosos. Somos clientes para el sistema financiero, votantes para el sistema político, pacientes para el sistema médico, feligreses para el sistema religioso. La modernidad nos ha convertido en números y códigos de barras. No será que existe la intención de querer quitarnos la capacidad de seguir reconociéndonos como seres humanos pensantes y sintientes?.
Hablamos de un escenario, el mundo de hoy. Hablábamos de intereses, los intereses de hoy. Todo ello es muy real y está sucediendo en este momento. De la misma manera, el proceso de reconocimiento de la conciencia índigo y cristal es algo que está ocurriendo en nuestros días, independientemente de nuestro credo político o religioso.
Cada día se habla más de problemas de conducta, de niños con problemas de desórdenes de atención y/o hiperactividad. Qué es lo que está pasando?. El problema es la atmósfera? La gravedad? El clima? No será que el proceso formal de educación no ofrece lo suficiente para todos estos niños?. No será que el proceso de normalización al que fuimos sometidos usted y yo ya no tiene éxito?.
Es interesante observar como se reacciona ante este tipo de cosas. Crear una etiqueta, novedosa, rodeada de aparente justificación académica de aplicación generalizada como son los desórdenes de hiperactividad y falta de atención logra que la sociedad, usted y yo, lo aceptemos como verdad. Todo queda solucionado porque si lo dice la ciencia oficial está bien. Todos lo aceptamos porque dichas opiniones están avaladas por el sistema médico tradicional y por la industria farmacéutica. Estamos tan condicionados a aceptar esta estructura (El poderoso Sistema que dice lo que nos conviene) que la consideramos verdadera. Sin embargo, luego de un tiempo en el que entregamos nuestro poder al sistema médico y nos damos cuenta de que nada sirvió, nos volvemos a encontrar solos con nuestro dolor y confusión, sin respuestas, mucho más confundidos y perdidos que antes.
Se ha establecido un criterio de injustificada generalización que sostiene que a estos niños (hiperactivos y distraídos) se los debe medicar para equilibrar ciertos procesos cerebrales que son los que originan que tengan este tipo de comportamiento. Suena interesante y hasta coherente. Ha visto usted alguna vez a uno de estos niños medicado con este tipo de fármacos?. Si lo ha hecho entonces estará de acuerdo conmigo en que esos pequeños cambian completamente, se transforman en entes casi sin voluntad. Está claro que este tipo de medicación no puede generalizarle alegremente, además, porque está demostrado científicamente que este tipo de terapias intrusivas afectan el normal desarrollo del cerebro, además de otra serie de síntomas que las compañías farmacéuticas se preocupan mucho por esconder. El cerebro de un niño en pleno proceso de crecimiento es un órgano plástico en la medida en que todos los días va realizando procesos en sus redes neuronales, están abiertos a los estímulos de la vida, son como esponjas que lo absorben todo. De pronto, viene alguien en el que usted ha depositado su confianza y le recomienda suministrar al pequeño una dosis de tal o cual medicamento que actuará a nivel neuronal y dejará huellas permanentes.
Por otro lado, el sistema educativo ha demostrado estar desfasado. Teniendo en cuenta que la mayoría de los niños van a centros educativos estatales, que ya de por sí arrastran una larga lista de deficiencias, el problema es mayor. Muchos colegios de paga tampoco satisfacen adecuadamente las necesidades de estos niños. El otro lado de la balanza para suerte de todos, nos incluye a los padres de estos niños, reconociendo que el colegio brinda información, más no formación, y que ésta se da en casa, para lo cual debemos de ser creativos. Estoy seguro que cada padre y madre hace lo mejor que puede, en medio de la vorágine de la vida, de las presiones sociales y de si se está en mayor o en menor medida involucrado en la “Matrix”, en lo aparente que nos invade a través de la radio, los medio escritos pero sobretodo a través del televisor, que nos bombardea con imágenes, lindos artefactos electrónicos de última generación, automóviles, y todo aquello que busca nuestro interés hacia fuera, y que poco a poco nos desconecta con nuestro “adentro”, de nuestra realidad personal y familiar. Así, el tiempo pasará y veremos como las cosas que hemos sembrado en nuestros hijos algún día florecerán. Sin embargo, no existe ninguna seguridad de que sea como nosotros deseamos porque la vida, finalmente, es la aventura que cada uno tiene que descubrir.
Es por todo esto que es muy importante que nos demos cuenta que podemos caer dentro de este tipo de manipulación. Es verdad que hay cierto tipo de niños, psicóticos o con problemas demostrados, que es necesario que sean medicados, pero de esto no se puede hacer una alegre generalización. Regresando a la idea inicial de este artículo, nos encontramos dentro de un escenario donde somos piezas manipulables dentro de un inmenso entramado que lo que espera es hipnotizarnos a través de todos los recursos lícitos e ilícitos que tiene a su alcance para que cada uno de nosotros reconozcamos, primero, que nuestro poder personal es insuficiente para solucionar este tipo de problemas, y luego nos brindará las soluciones que ya tenían pensado ofrecernos a través de todo tipo de productos, ninguno de los cuales está basado en un criterio de sanar, ni de verdadero acercamiento a la naturaleza humana.
Oswaldo Rocha
Datos interesantes:
La millonaria industria farmacéutica le ha ocultado los verdaderos hechos. Las estadísticas no mienten. Pregunte usted cuantas personas con cáncer sometidas a quimioterapia se salvan al año, y lo mismo de otro tipo de terapias de este tipo y se sorprenderá. Se aterrará. Las cifras son demoledoras. Sin embargo, al sistema no le conviene ofrecer este tipo de datos porque estarían yendo directamente contra sus propios intereses. Por otro lado, tampoco están demasiados abiertos a ofrecer alternativas de otro tipo porque con éstas tienen ingresos millonarios a lo largo y ancho de planeta. Lucrar con la enfermedad es su negocio, mientras más personas enfermas o que lo creen haya en el mundo, mucho mejor para ellos.
* Los niños índigo son también llamados Niños de las estrellas, otro tipo de categorías de niños con una nueva conciencia son los llamados Niños Cristal, de los cuales se tiene experiencia directa e información coherente. Se sabe que hay otro tipo de niños llamados Diamantinos, Super psíquicos, etc de los cuales no puedo ofrecerles más información porque nunca he tenido la oportunidad de conocer a ninguno. Acerca de estos últimos existe información contenida en los libros de Drunvalo Melquizedek (El antiguo Secreto de la Flor de la Vida 1 y 2).
** Lee Carroll es también la persona que ha popularizado las enseñanzas de la entidad llamada Kryon.
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