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EL IMPERIO CONTRA ATACA – EL ULTIMO Y PATETICO ABORTIVO CINEMATOGRAFICO DE MEL GIBSON
Mel Gibson tiene problemas. Tiene problemas, por ejemplo, con el alcohol, eso ya se sabe. Alguien podría decirme que eso no tiene nada que ver a la hora de hacer sus películas, porque el aspecto personal de un realizador debería ser visto independientemente de su obra. Que no? No es necesario el buen funcionamiento del cerebro para hacer algo tan importante como una buena película?. Además, tiene una tendencia al sadismo que me preocupa. En la película “La Pasión” ya me demostró que el detalle exagerado por el sufrimiento, la sangre derramada en cámara lenta, el latigazo y la tortura, eran cosas muy importantes para él. Eso me recuerda la anécdota en la que el sabio señala la luna y el estúpido se queda mirándole el dedo. Algo parecido le pasa a Gibson con la interpretación de las cosas que aborda, de la vida, en fin, de su propio infierno personal que no lo deja vivir tranquilo y que necesita desfogar de vez en cuando en formato cinematográfico. Está demasiado pendiente del dedo que sangra víctima de sus propios mordiscos y olvida el contexto y por supuesto la Luna y las estrellas, que terminan siendo mucho más importantes y bellas.
Soy Latinoamericano y me siento muy orgulloso de serlo. No soy indio. No soy español. No soy europeo. No soy progre ni de derechas ni de centro. No soy religioso. No soy nada y soy todo al mismo tiempo. No tengo grilletes de ninguna clase. No soy político. No pertenezco a ninguna secta. Estoy en cualquier lugar. Respiro lo que todos respiran y no me contamino. Soy lo que soy. Soy ciudadano del universo y afortunadamente, este es mucho más grande y sabio de lo que muchos pretenden hacernos creer.
Las críticas de los medios de comunicación españoles colocan a Apocalypto como una obra maestra. Algunos consideran a Gibson un genio del cine. Que ingenuidad! Los foros católicos españoles la colocan en el mismo nivel. Amén. Más ingenuos. Este mundo está lleno de ingenuos ignorantes de sí mismos. Amén nuevamente. Es como si les hubieran dado la excusa ideal para expiar esa triste loza histórico-psicológica que significó la conquista. Ahora ya tienen una película estadounidense que deja claro que la llegada del civilizado conquistador español era necesaria para poner orden en ese sistema sanguinario, cruel y pagano que existía en Latinoamérica.
La película está bien hecha. Técnicamente. Pero no es importante también el mensaje?. La civilización Maya que describe alegremente Gibson en su película se encontraba en una espiral de decadencia desde hacía muchos siglos. La edad dorada de la cultura Maya duró del año 200 al año 900 después de Cristo aproximadamente. Dónde se fueron esos genios de las matemáticas y de la ciencia, de la arquitectura y de la astronomía?. Ningún historiador o investigador ha sabido explicarlo. Simplemente se fueron, tal vez porque Gibson, cámara en mano, andaba cerca. Por qué no haber hecho una película de este período? No, eso no hubiera sido correcto, allí no había sangre ni ignorancia, era mejor hacer una película de salvajes decadentes indios extractores de corazones humanos. Lo otro no es rentable, presentar la verdad libremente y dejar claro que aquellos seres de color ligeramente oscuro eran mucho más desarrollados que la miope cultura occidental de entonces sería demasiado para nuestras mentes. Las personas de América más desarrollados en arquitectura, astronomía y matemáticas? Imposible! Paganos! Si uno ve las obras arquitectónicas de las culturas Maya o Inca y las compara con las realizadas en el mismo período de tiempo en Europa, la comparación resulta ridícula. Como si jugara un equipo integrado por un arquero, cinco pelés, cuatro maradonas y un ronaldinho y se enfrentara a la selección de un geriátrico. Goleada monumental. Que interés tan sospechoso, entonces, de invertir millones de dólares en la realización de una película en un contexto histórico en franca decadencia? Se trata de justificar lo hecho diciendo que es una llamada de atención a la mecánica del poder, en donde una civilización más desarrollada tratará de aplastar a las otras menos desarrolladas. Desarrolladas en qué? En armas o en estupidez? Si este hubiera sido el sincero deseo del realizador porque no decirlo más directamente y hacer una buena película sobre las matanzas de inocentes en Afganistán o en Irak que realiza su propio y muy “cristiano” gobierno? Allí hay, claramente, un Imperio poderoso involucrándose a sangre y fuego en la vida de otro país, con la excusa de la democracia y el verdadero interés en el petróleo. Por qué buscar un contexto enrevesado de un pasado remoto cuando las cosas que pasan a diario en la actualidad necesitarían de alguien con suficiente influencia en Hollywood como para sacudir un poco las conciencias adormiladas de Norteamérica y del resto del mundo?.
Alguien dijo: Por sus obras los conocerás. Que palabras más exactas y contundentes.
Paganamente suyo, como siempre.
Oswaldo Rocha
Zaragoza – Febrero 2007
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