LA NOVENA REVELACION: LA PELICULA

 

 

Advertencia amistosa: Si usted es de las personas que considera que la película motivo del presente artículo es algo que lo ha dejado sin aliento, o que considera buena por la razón que sea, le rogamos que NO lea las siguientes líneas.

 

 

 

El mundo está a salvo. No hay nada que temer. La suprema inteligencia, para algunos Dios, nos ha dado la solución a todos nuestros problemas. Si hay una tendencia creciente a temer por el futuro de la raza humana, y por el mundo, podemos asegurar que ya no hay de qué preocuparse. Podemos dormir tranquilos. Tenemos junto a nosotros la solución: los norteamericanos.

 

Muchas veces me he preguntado si se puede tratar de dar un mensaje espiritual sin ser respetuoso con la verdad. Porque ese es uno de los problemas de ésta película, basada en el libro del mismo título. Para empezar nos presenta un país que no existe. El Perú, sitio meramente geográfico en el film, es decir, excusa para el argumento, nos entrega, para variar, la misma imagen decadente y violenta que la mayoría de los filmes sin calidad norteamericanos están acostumbrados a entregarnos de los países latinoamericanos. Hasta parece un capítulo de los “A Team” (“El equipo A” que en Latinoamérica se llamó “Los Magníficos”) alguno de esos en los que ellos cinco, solitos, liberaban de la tiranía a todo un país.

 

Nada más llegar, el protagonista sale de las instalaciones de un aeropuerto de Lima tan sucio, tan viejo, tan tugurizado que ni en la peor de mis pesadillas me lo hubiera podido imaginar. Debo mencionar, siendo fiel a la verdad, que el aeropuerto de Lima es en estos momentos el más moderno de Sudamérica, cuestión que a los responsables de la película les debe de haber parecido un detalle sin importancia. Como sin importancia debe de ser, también, observar una ciudad de Lima militarizada, llena de putas que golpean a la ventana de automóviles pasados de moda, o de gente vestida con poncho (vestimenta típicamente peruana) que en una ciudad tan calurosa como Lima nadie se atrevería a usar. Son cosas que, probablemente, no tienen importancia porque ésta es una película de temática “espiritual”. (A alguien se le ocurriría hacer una pelicula ambientada en, por ejemplo, Nueva York, y sacar a los habitantes de dicha ciudad vestidos como Cowboys?.). Luego, como si la selva peruana estuviera a la vuelta de la esquina (y no a los cientos de kilómetros que esta en realidad) los protagonistas aparecen como si hubieran sido trasladados en una de esas máquinas transportadoras de la nave Enterprise de “Viaje a las Estrellas”. Desde mi punto de vista, eso quiere decir que el autor del libro y principal responsable de la película (es uno de los productores de la misma) o nunca ha estado en el Perú personalmente o ha tenido un asesoramiento patético. O simplemente está ciego.

 

Sin embargo, no seamos tan duros con estos “detalles”. Analicemos la película, porque tiene un “mensaje”. Uno tan obvio como que te digan que mañana será otro día, o que si te metes en una piscina te vas a mojar. Sin embargo, como es un producto “norteamericano”, basado en un libro exitoso, un “best seller” (cuándo entenderemos que “exitoso” no es necesariamente sinónimo de bueno?), pues muchos caemos rendidos ante el marketing y la fuerza de la imagen.

 

La película está basada en una serie de revelaciones encontradas en el Perú, pero te advierten que no vayas a pensar que la han escrito los peruanos. No, ingenuo mío, no, que eso no es cool. Te dicen que los autores son “desconocidos”.  Están en el Perú, pero por mera casualidad, porque no tiene nada que ver con el país. Lo mismo sucede con todos los personajes que desentrañan el misterio, ninguno es del país porque… para eso están los norteamericanos!. Los malos, el Obispo y el General sí aparentan ser peruanos pero su justificación dentro de la trama es tan superficial que al final dudas si también pudieron ser obviados.

 

El lenguaje también es un detalle a destacar.  Se utilizan demasiadas veces palabras como “abrirse” o “la energía” (que deben de tener, también una marca registrada made in usa)  que resulta cansina. Se utilizan recursos de “flashback” que pretenden insinuar que muchos de los protagonistas principales ya tuvieron experiencias relacionadas con el mismo lugar y la misma revelación en vidas pasadas. Todo se mezcla de una manera desordenada que resulta una ensalada incomible. Todo esto aderezado con escenas de maravillosos paisajes estilo National Geographic en donde la exuberante naturaleza es el marco ideal para el lucimiento de los norteamericanos. Debo mencionar que estas escenas son lo mejor de la película, afortunadamente ninguno de esos paisajes es norteamericano.

 

Al final de la película estás tan emocionado (si es que no te has quedado dormido antes) con los ojos llenos de lágrimas (de pena) por haber recibido estas perlas de conocimiento, que hasta te provoca sacar un encendedor (algunos para quemar su televisor, sin duda) y mover los brazos como en las canciones románticas de los conciertos de rock.  Es que el mundo no sería lo mismo sin los norteamericanos, ellos viven en su país y el resto del mundo somos meras excusas para que ellos se encarguen de realizar los descubrimientos que iluminarán al mundo y que todos nosotros, habiéndolos tenido delante de nuestras propias narices, no fuimos lo suficientemente “norteamericanos” para descubrir.

 

Norteamericanamente suyo, sólo esta vez.

 

Oswaldo Rocha

 

Zaragoza Marzo del 2007

 

 

 

 

 

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